Luis Cisneros Quirarte
@luiscisnerosq
Con los resultados de las
elecciones primarias en Nueva York y las más recientes en cinco estados del
noreste de los Estados Unidos, tanto Hillary Clinton por el partido Demócrata
como Donald Trump por los Republicanos se acercan al logro de su postulación
como candidatos presidenciales.
En la medida en que las
posibilidades de lograr la nominación demócrata se cierran para Bernie Sanders
y sus seguidores –en su vasta mayoría millennials,
es decir, aquellos que alcanzaron la mayoría de edad en el presente milenio y
por ende son menores de treinta años- se abren nuevos escenarios.
Bernie Sanders, un senador
independiente que se afilió al partido demócrata para buscar la candidatura
presidencial, pudiera registrarse como candidato
independiente. Para sus seguidores, Clinton encarna un sistema trampeado (“rigged”) en el que los presuntos representantes
del pueblo, sirven en realidad a los intereses del uno por ciento de los
norteamericanos que concentran la riqueza del restante noventa y nueve. Muchos
de ellos han asegurado que jamás votarían por Clinton en noviembre, y surgen ya
iniciativas en las redes sociales reclutando a Sanders para que se presente en
la próxima elección presidencial como un tercer candidato.
Trump mismo, después de su última
ronda de triunfos, llamó a Sanders a postularse como independiente, calculando
que su candidatura le restaría votos a Clinton y facilitaría el triunfo de
Trump.
Sin embargo, entre los
republicanos hay también una franja de conservadores y moderados que ven con
recelo a Donald Trump. Y que en cambio verían con simpatía una eventual
presidencia de Hillary Clinton (“el menor de los males”).
En 1992 fue el empresario Ross
Perot quien se presentó como candidato independiente. Consiguió casi el 19 por
ciento de los sufragios. Presumiblemente le quitó votos conservadores al entonces
presidente George Bush en su intento por reeligirse, lo que le habría permitido
al demócrata Bill Clinton ganar la elección.
En 2000, el ecologista Ralph
Nader fue el tercer candidato. Si bien consiguió menos del 3 por ciento de los
votos, los que le quitó al demócrata Al Gore en Florida le permitieron a Bush
hijo ganar el estado que a la postre le entregó la presidencia, en la elección
más cerrada de la historia reciente de los Estados Unidos.
En el supuesto cada vez más
probable de que Sanders no logre ser postulado candidato demócrata, y en la
eventualidad de una candidatura independiente suya en agosto, ¿sería el
socialista Bernie Sanders quien le diera la presidencia al magnate Donald
Trump? ¿O podría ocurrir que Trump y Clinton se dividieran los votos del
sistema y fueran los millenialls y
los votantes independientes quienes llevaran al poder al primer presidente sin
partido de los Estados Unidos?
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